viernes, 13 de julio de 2012

LA REPÚBLICA DE RAMÓN

Noticia bibliográfica
Uno de los expertos españoles en el género, Irene Andres-Suárez, recién acaba de publicar la Antología del microrrelato español (1906-2011). El cuarto género narrativo, un florilegio robusto que cierne un siglo de escritura cuentística, que ampara y legitima a este “cuarto género”, el microrrelato. Igualmente su estructura es muy sólida, pues se cimienta en un estudio preliminar, una bibliografía que selecciona fuentes primordiales como pondera las secundarias, más el cuerpo principal de la antología cuyo censo integra a más de setenta escritores nacidos en el siglo pasado, autores naturalmente de cuentos recogidos en sendos libros. El corpus narrativo está ordenado cronológicamente, y cada escritor es representado con uno a tres narraciones, más una brevísima acotación que indica año y lugar de nacimiento y/o muerte.
Para los conocedores habrá firmas conocidas, para los iniciados habrá descubrimientos e incluso los expertos obtendrán revelaciones. Basta sobrevolar por el índice para notar esas presencias. Vinos añejos y sangre novísima. De modo se topará con un descubrimiento. Debido a su perquisición, Irene localizó al padre del microrrelato español: en el nombre y la pluma de Juan Ramón Jiménez, cuyo primer relato aparece fechado en 1906.
El concepto, definición, demografía y la historia del microrrelato ibérico, así como su evolución, en la operación crítica de Andres-Suárez igualmente despertarán un interés vivo, pues quizá más de un comentarista señalará alguna ausencia, impugnará la caracterización literaria del benjamín entre los género o acaso sentirá mal representado al gremio o a la arquitectura narrativa que historiza la antologadora. En cualquier caso, la Antología del microrrelato español es un trabajo que hacía falta, pues colma un vacío documental en la historiografía literaria del microrrelato español. 
Así que, Irene, enhorabuena por esta nueva conquista.


Irene Andres-Suárez (ed.), Antología del microrrelato español (1906-2011). El cuarto género narrativo, Madrid, Cátedra, 2012, 525 pp. (Letras Hispánicas, 703) 

martes, 3 de julio de 2012

DÍAS DESPUÉS

DECÁLOGO DEL ENSAYISTA



Para Michael Pfister, a manera de despedida.

I. El ensayo busca el consenso entre sus lectores, por ello emite opiniones, argumentos, experiencia e información, y a pesar de ese predominio ideológico no renuncia a la amenidad de las formas narrativas. Del cuento adopta la voz personal; de la novela, el gran aliento; del drama, las formas del parlamento; del microrrelato, la elipsis; del poema, la imagen. Lograrás la armonía de tu ensayística con una mezcla ponderada de estos ingredientes.
II. El ensayo exige una arquitectura interior ponderada y equilibrada entre sus partes (incipit, intercipit, excipit). Demostrar una tesis o desarrollar un tema al modo del libre albedrío será tu única elección. Un ensayo es una narrativa donde se predica un objeto cierto, probable y verdadero para el sujeto de la escritura.
III. Escucharás a la gente —tus conciudadanos— para registrar sus preocupaciones cuando hablen en la calle, arriba del autobús, cuando bajen las escaleras o cuando discutan en el parque. En la oralidad también se localiza la materia prima, de la que pueden desgajarse tópicos de tu escritura. Escuchar a los compatriotas redondeará tu marco ético, pues quizá sus angustias orienten tus inquisiciones literarias y con ellos definirás tus valores estéticos y morales.
IV. Al pergeñar un ensayo inviertes en un proceso de larga duración; madurarlo demanda otro lapso; templarlo requiere del agua fina que discurre por una clepsidra.
V. El ensayista se amamanta de su tradición, la historia literaria y los cultivadores del género que pretende cultivar. Su reto es el combate con los espejismos. Su reto es el combate con los espejismos: internet, la gloria, el best seller…
VI. Si se aferran al pasado o provienen del más furibundo tiempo contemporáneo, los temas que de ahí se desprendan habrás de hilvanarlos con la novedad de tu escritura.
VII. Si hay sangre derramada en tu entorno, caciquismo, hambre, valores derrengados, corrupción, fronteras oclusivas, no aprietes los ojos. ¿Escribirás sobre estas problemáticas? El observatorio de tu escritura no excluye la inmersión social, pero ésta es causal de desavenencias estéticas, prórrogas o renuncias literarias finiquitadas.
VIII. Quizá del mercado, la fama o la rotonda del best seller puedas obtener dinero y satisfactores inmediatos, pero con ellos no conquistarás la epifanía de tu escritura.
IX. Envidiarás el éxito del escritor vecino, pero no te permitirás tenderle una zancada. Compensarás la carencia con disciplina y cuartillas compurgadas.
X. Como ensayista no esperes dinero, ni te ilusiones con la fama de los poetas o la buena ventura de los narradores. Te encontrarás mejor pagado y reconocido si tus colegas, amigos y lectores te consideran un creador.

Coda: Resignarse al mandato no es tu única alternativa.

martes, 19 de junio de 2012

UNIPEJISMOS

El peje y la sirena


Hace seis años escribí para el suplemento cultural La Jornada Semanal un artículo mínimo de coyuntura que pretendía expresar un apoyo político al entonces candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, postulado en ese momento como ahora por un trío de partidos situados en el abanico de la izquierda. En aquel tiempo afirmé, creo que con cierta ingenuidad lírica como en todos mis artículos de tinte político, que: “Alimentó (amlo) una esperanza al fundar instituciones en el nuevo milenio, pues construyó escuelas, congregó a una comunidad, protegió con el manto de la caridad social al desolado ancianato, atendió la demasiada pobreza, edificó vialidades, gobernó una metrópoli con voluntad de servir, éstos son algunos de los atributos políticos del caudillo sureño, que no sólo lo hicieron el candidato más viable en la reciente querella por la Presidencia, sino el hombre más experimentado y fortalecido por su capacidad para sortear las emboscadas, confrontar la violencia ultramodal y desmenuzar el entuerto del desafuero. La suma de esas virtudes le permitirían regir los derroteros de un país que sobrevive por las regalías del petróleo, el aire oxigenado de las remesas y las dádivas del turismo. Un ciudadano con tales destrezas y capacidades políticas habilita a un Ejecutivo en ciernes, pero fue baldado por una derecha silvestre que acata un orden siniestro.
”La tinta indeleble que barruntó nuestros pulgares fue para que —en la adición de uno a uno de los sufragios efectivos— la República se vivificara con ese ensueño democrático.” (“¿Quién teme al ensueño?”, La Jornada Semanal, núm. 595, julio 30 de 2006, p. 11.)
La República revive en este 2012 por dicho “ensueño democrático”, pero hoy con bríos rejuvenecidos, aunque con antiguos actores. Antes de estampar mi voto con una cruz, expreso que en estos momentos no simpatizo ni milito en partido alguno y pienso que el estado de postración en que se encuentra el país es debido a sus gobernantes y políticos.
Ahora bien, en mi consideración el candidato político más viable para encabezar aquel espectro de partidos (prd, pt y Morena) en las elecciones del presente año, era Marcelo Ebrard, por las siguientes razones, ingenuas si gustan y me lo demandan: es un protagonista en ascenso político, el más joven de la contienda, lo que implica un relevo generacional, y sus bonos políticos navegan por las nubes dada su exitosa gestión gubernamental como alcalde de la abigarrada Ciudad de México. Acaso por su civilidad política no logró la candidatura entre aquellos partidos, aunque le fue prometido un ejercicio de relevancia, secretario de Gobernación, si y sólo si triunfan en las elecciones venideras.
Sin embargo, en la democracia a la mexicana el voto de los ciudadanos no ha bastado para la alternancia, pues ya se ha visto y constatado que el sistema se derrumba —en prejuicio de Cuauhtémoc Cárdenas— o se difuminan los sufragios en un momento de su tránsito —en daño de amlo—. Consecuentemente los poderes fácticos han impedido dos veces a los candidatos de la izquierda el acceso a la Presidencia. Con tales antecedentes históricos, el triunfo del Peje más que una ensoñación resulta un espejismo o una ficción pura, como los relatos de la sirena, aunque en ellos creo. Aun así y a pesar de que no encuentro la cuadrícula de sus promesas de campaña, insertaré mi voto en las urnas transparentes que serán montadas en julio, signado para López Obrador, en razón de que en mi historial como ciudadano sufragante nunca he votado por el pri y moralmente estoy impedido de hacerlo por el pan.

Foto: José Carlo González, tomada de La Jornada en fecha olvidada y reproducida aquí sin afán de lucro.

pd: para las elecciones a gobernador de la Ciudad de México, votaré por Miguel Ángel Mancera, no porque sea candidato de la izquierda; no, simplemente ha hecho su trabajo. Así, sin calificativos. 

jueves, 14 de junio de 2012

ÚLTIMA TOMA

Brosa nova (iii y final)
El último día de clases mis alumnos pasaron a visitarme a mi cubículo, donde les tomé estas fotos; apretados y vidrio de por medio así salieron.


Ustedes no los conocen, pero ellos sí se reconocen en las imágenes.


Festivos, jóvenes y muy sonrientes, a pesar de los trabajos finales apilados sobre la mesa.