lunes, 11 de junio de 2012

HECHA EN PERÚ

El alimento del dinosaurio
La semana pasada recibí en mi domicilio, por la generosidad de su director fundador, Rony Vásquez Guevara, un par de ejemplares de la revista Plesiosaurio. Primera Revista de Ficción Breve Peruana, ya reseñada aquí hace algún tiempo. El número en curso es el cuatro, aparecido en Lima en diciembre del año pasado. Como cada año, viene acompañada de un cuardernillo, El Bolo Alimenticio, que recoge en formato menor muestras del género en Latinoamérica, aunque la revista ampara en su formato de media carta a escritores y analistas de España y América. En ésta se hacen acompañar las plumas de expertos analistas en el género (Fernando Valls, Miriam di Geronimo, David Roas y Alfonso Pedraza) con nuevas firmas pertenecientes a una generación de estudiantes mexicanos, peruanos y chilenos que se han convertido a las aguas benditas del microrrelato (Paulina Bermúdez, Gloria Angélica Ramírez, David Baizabal y Fiorella León), convirtiéndolo en una saludable expresión de la creatividad y en una forma de vida académica.


El cuadernillo contiene un florilegio de microrrelatos acuñados por escritores con nombre y apellido y otros más que se encaminan por las sinuosas sendas del microrrelato. Aparte de otras revelaciones, destacan los homenajes a David Lagmanovich, Emilio Adolfo von Westphalen y Eduardo Zavaleta.
Combinar generaciones, tradiciones, poéticas y horizontes críticos es uno de los aciertos de Plesiosaurio, revista de creación y crítica que merece nuestro respaldo, apoyo y bendiciones, pues se elabora en las más adversas condiciones materiales y financieras —me consta—. Aparte de que el director de la revista se ha encargado de difundir por los rumbos cardinales las glorias del microrrelato peruano, entre ellas, las del mismísimo Ricardo Palma —descubiertas por Rony— y Emilio Adolfo Westphalen.


Plesiosaurio. Primera Revista de Ficción Breve Peruana, Lima, año iv, vol. i, núm. 4, diciembre, 2011. 

PD: Olvidé mencionar que Plesiosaurio tiene su sitio en la red, aquí apunto sus coordenadas: http://revistaplesiosaurio.blogspot.mx/

lunes, 4 de junio de 2012

viernes, 1 de junio de 2012

JUBILEO DE AURA

30 de mayo de 1962
Hace un par de días se cumplió el medio siglo de la publicación de un libro emblemático en la trayectoria literaria de Carlos Fuentes: Aura. Una noveleta que goza de una fiera legión de seguidores entre los adolescente de México, aunque también sus detractores en otros estamentos. Recuerdo que durante el sexenio foxista el secretario del Trabajó prohibió a su hija la lectura de tan endiablado libro, censura que se extendió a la escuela religiosa donde estudiaba. Impedimento histérico que se convirtió finalmente en una campaña de publicidad gratuita para el autor recientemente fallecido.
Aura, según la nota periodística aparecida el penúltimo día de mayo en Milenio (“Medio siglo de Aura”), se terminó de imprimir el “30 de mayo de 1962”, según se deriva del colofón. Su efeméride me ganó y no pude consultar con los editores la primera edición para verificar o constatar la datación. Situación que espero no se repita con La muerte de Artemio Cruz, novela que igualmente cumplirá el primer medio siglo de vida literaria durante el transcurso de este año. El editor primario fue el Fondo de Cultura Económica y la colección que la alberga desde entonces, la Colección Popular. En el año de esta doble celebración, muere Fuentes. Sí, una desgracia.
Según recuerdo, el ejemplar de Aura llegó a mis manos cuando cursaba el bachillerato en el memorioso cch Sur, durante mi adolescencia turbulenta, una lectura que me aplacó mientras lo retenía entre mis manos y frente a mis ojos. Como suele suceder con este librito entre la muchachada, me cautivó, me intrigó. Me sorprendió la atmósfera citadina, las calles de mi ciudad, que entonces empezaba a descubrir, con sus aromas y aliento de caldero, sus sonidos y hablas de calle.
El retrato femenino de la joven protagonista reveló el erotismo de mis fantasmas; las aspiraciones del aprendiz de historiador se estamparon en este otro aprendiz de narrador en un claro caso de empatía. Felipe Montero transmigraba a mi situación: sin un peso en la bolsa, cigarrillo en mano, deambulaba por las calles con hartísimos sueños, sus sueños diurnos, con sus mismas aspiraciones que sobrevolaban por mi cabeza.
Cuando pasó el asombro, vino el descubrimiento de las oraciones del narrador sagaz que disimula imperativos y al sujeto gramatical: “Dejas de contener la respiración y te pasas una mano por el pelo oscuro y lacio; tocas con ella tu perfil recto, tus mejillas delgadas. Cuando el vaho opaque otra vez el rostro, estarás repitiendo ese nombre: Aura.” Nunca más en mi historia de lectura volví a encontrar esos entretejidos verbales. Por el demasiado riesgo, por la demasiada sombra benéfica, o no.
Y más tarde el mito de la eterna juventud, luego la capa que devela el ambiente gótico, de ensoñación fantástica que se ha apuntado infinitas veces, pero connaturales a las vecindades de la ciudad que retrata. Y entonces vino una certeza: Carlos Fuentes es un corredor de distancias cortas. Aunque participó del maratón novelístico, lo suyo, lo mero suyo, son las arquitecturas narrativas de aliento breve. Y de ellas provendrá su perpetuidad en el panteón de las letras, aunque el canon ya lo apuntaló por otros maratones: La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente.
Regreso a la novela, que por iniciativa de mis estudiantes fue elegida como lectura semestral. Entonces fui por un ejemplar. Mientras caminaba por Balderas, entre los puestos de libros usados entreví la edición conmemorativa. Pregunté el precio. El librero me lo dijo. Regateé. Se negó sosteniendo su postura; “está nuevo”, me dijo. Accedí pagarlo porque al final sólo me pedía la mitad de su valor comercial expedido en librerías. Lo revisé y estaba intacto por el celofán que lo cubría. Es muy usual que entre los libros de ocasión convivan las novedades editoriales por el tráfico hormiga a que obligan los hurtos en bodegas o librerías. Naturalmente, no se trataba de un saldo.
Mientras viajaba en el Metro, volví a su tejido, a la incertidumbre de la identidad, a su ritmo contenido, donde subrayé frases elocuentes, marqué erratas imperdonables. Los aspiraciones de Felipe Montero quedaron entre los folios del libro, donde deben seguir para que otro joven lector las adopte.
En la casa o en mi cubículo, ya no lo recuerdo, terminé de leerla. Entonces la añeja certeza vino de nuevo. Carlos Fuentes labrará su nicho en la rotonda de los escritores con el cuerpo de sus musas menores.


Carlos Fuentes, Aura. Edición conmemorativa, estampas de Vicente Rojo, México, Ediciones Era, 2012, 79 pp. 

jueves, 31 de mayo de 2012

BROSA NOVA

Fin del semestre. Evaluación estudiantil (ii)
“la lectura no era lo mio se me hacia muy aburrida en esta materia era de lo que debíamos aprender se leyeron 3 libros lo que yo en un año no había hecho los lei en 6 meses casi a fuerzas que de ganas para ganarme una mejor calificación pero aprendi mucho ahora me gusta leer y escribir y algún dia espero escribir como el profesor Javier lo hacer en conclusión la materia impartida por el profesor me gusto mucho te enseña a ser autosuficiente.” (Abraham)
“Aprendí a seguir los lineamientos de un buen trabajo como la sangría, el margen, el interlineado, como el gusto por algunas buenas lecturas como fue crónica de una muerte anunciada y el Diosero, como pedro Páramo. A pesar de su postura rígida y exigente sí aprendí.” (Miriam)
“Recuerdo que el primer día de clase el salón estaba lleno y yo tenía miedo por que al ser oyente no sabía si sería bien recibida o no en clase. Poco a poco el salón se fue vaciando con el paso del semestre.” (Thalía)
“Para mi evaluación de los trabajos se me hicieron fáciles en entenderlos pero malos en entregarlos ya que mi profe siempre me decía que viera mis errores y aprendiera, ya que a veces me sentía mal y a la vez enojado en mi mismo pero el maestro me enseño lo que es la responsabilidad y mas tener seguridad en mi mismo en hacer mis trabajos.” (Brayan)




“La clase de Lenguaje y Pensamiento es interesante porque además de leer libros el profesor nos enseña como hacer fichas bibliográficas citas textuales también nos explica como hacer fichas bibliográficas con dos editoriales nos enseña a hacer hemerografias y los pasos para realizar una filmografía.” (Édgar)
“La experiencia que viví en este semestre en la materia de Lenguaje y Pensamiento I fue realmente satisfactoria y productiva, porque leí tres libros, los comenté y escribí basándome en ellos, cosa que nunca pensé hacerlo por los prejuicios que tengo de mí misma. También me gustó que la clase siempre fue muy práctica, siempre participábamos los alumnos y el profesor realmente paciente y muy profesional.” (Carla)
“Mis clases con el profesor me sirvieron de mucho, el leer esos 3 pequeños libros me aportaron mucho y son de los primeros libros que comienzo y termino completos. Realmente Javier te considero un buen maestro, me agradó mucho como nos hiciste trabajar y aprendí a soltar la pluma, ahora puedo escribir más mis textos.” (Wuendy)
“La clase de Lenguaje y Pensamiento I fue para mí muy importante, aprendi nuevos conocimientos, reforcé otros tantos. Lo que más me agradó fue la actitud del profesor, siempre atento, siempre con comentarios certeros hacia sus alumnos.” (Martha)
“Aunque todavía me fallan los puntos y las comas, me he dado cuenta que aunque he progresado en cuestión de la ortografía. Las lecturas realizadas en el semestre han alimentado mi interés por la lectura, antes no lo asia tan seguido y ahora es parte de todos los días incluidos los domingos.” (Arturo)
“La clase de Lenguaje y Pensamiento me parecio excelente porque aprendí a desarrollar y expresar mi propia opinión sobre un libro, mi propia autobiografía.” (Dulce)
“Hizo su clase muy dinámica como haciendo que todos participemos, leyéramos al frente y leyeramos libros los cuales estuvieron interesantes a ecepcion de el ultimo el Diosero todo esto me sirvió para poder conocer mas autores y nuevas historias.” (Olaf)
 “Las clases se me hacían muy dinámicas, a pesar de que muy poco participaba le ponía interés, y me gusta escuchar las opiniones de mis compañeros, como la autobiografía de cada quien.” (Marco)
“Me llevo una muy buena imagen de la asignatura, al igual que del profesor, soy oyente y a pesar de eso no hubo ninguna indiferencia o comparación con los alumnos que estaban inscritos a la materia, lo cual me hizo sentir segura al pasar a plantear mis exposiciones.” (Ivonne)
“Los libros fueron buenos. Algunas cosas creí que ya las sabía pero que bueno volverlas a ver pero me habría gustado que cambiara un poco los temas a ver.” (Ismael)
“Esta clase para mí fue una forma de distracción ya que como soy de ingeniería todas mis demás clases tienen la misma dinámica y forma de estudio y es un poco aburrida y estresante. En un principio no quería ni entrar a la clase porque pensaba que me iba aburrir demasiado pero no fue así creo que hasta me estoy acostumbrando a leer.” (Irving)


“Sobre el profesor, el primer día pensaba que sería muy estricto que vendría solo a escribir en el pizarrón y ver quien aprendía, pero resultó un buen maestro que le importaba el trabajo de los alumnos, donde nos enseñó a expresarnos y a convivir con todos los compañeros.” (Pablo)
“En realidad me voy contento con el trabajo realizado durante el semestre creo que logré mis objetivos y me da gusto haber cursado esta materia.” (Miguel)
“También a través de estos ejercicios, como pasar a leer al frente del grupo nuestros trabajos, me ayudó a conocer más a mis compañeros y aprender al mismo tiempo de ellos. La energía que en este grupo hay es buena, agradable e interesante.” (Lilia)
“En resumen fue bastante agradable no sólo por los nuevos conocimientos sino porque sabe cómo llevar la clase de forma amena y así no se hace tan larga y tediosa. Mi primer semestre en lenguaje y pensamiento me agradó bastante no hay quejas de mi parte hacia el maestro pero quizá de él hacia mí sí las haya, en fin.” (Jorge)
“Me gustó la dinámica de leer libros voy a procurar no dejar de hacerlo y que sea por voluntad propia y no que sean de tarea o algo así.
”Gracias fue un placer ser su alumna.” (Karina)

Agradezco a cada uno de mis estudiantes sus palabras, la madurez con que acometieron los ejercicios y el valor ciudadano de exponer sus opiniones sobre los aprendizajes y mi persona. Finalmente les deseo éxito en sus siguientes proyectos.


Fotos: Norma Angélica Medrano.