sábado, 23 de abril de 2011

NANALOGÍAS

Caja de herramientas

Nana Rodríguez Romero

1. Considera el arte de pergeñar minificciones, minicuentos, microcuentos y demás entidades breves, como un oficio para crear objetos con herramientas adecuadas.[*]
2. Que tu pequeña obra sea como un tridente: con ingenio, con sustancia, con un aguijón en uno de los dientes.
3. Para la extensión, busca en el fondo de tu caja el calibre. Con esta herramienta puedes medir centímetros, milímetros o lo que el canon diga. No siempre el tamaño revela el asombro, la perplejidad, o la sorpresa. Que los concursos y su conteo de palabras no sean el indicador de tu destreza.
4. Si después de un aguacero de ideas, emociones y palabras, la inundación es evidente, nada mejor que una esponja para absorber los excesos. Esta herramienta es de doble filo, tu texto se puede convertir en poderosa esponja, menuda en la superficie pero enorme en la sustancia.
5. El resorte es un fantasma que surge en los avatares de la creación, este maravilloso instrumento te lleva al diálogo con otros textos de la cultura universal. Sus saltos pueden abarcar eones en tan solo una o dos líneas de extensión.
 6. Cuando los caballos encabritados de la imaginación, se desboquen por la selva del lenguaje, busca un potro de herrar, así tus caballos serán elegantes y pausados. ¿Tu reino por un caballo?
 7. Si tu material ya está en frío, nada mejor que un buril para cortar o desbastar adjetivos, largas descripciones y nombres inútiles. Recuerda que el buril se utilizó en las primeras formas de escritura.
 8. Si pierdes la llave del cofre donde duermen algunas joyas difíciles de dar a luz, usa la ganzúa, con paciencia y delicadeza lograrás abrir la cerradura.
 9. Si tus desvaríos hacen un festín de exhibiciones, es hora de buscar el atornillador para apretar algunos de esos tornillos egocéntricos, que a veces opacan el brillo de tus bruñidas piezas.
 10. No hagas caso a cajas de herramientas como ésta, busca tus propios utensilios y sobre todo: Lee a los maestros, no hay mejor caja de herramientas.

Del libro inédito, Universos.

[Edición no venal.]


Otras lecturas, otros mandamientos de Nana Rodríguez Romero: Elementos para una teoría del minicuento, Tunja (Colombia), Colibrí Ediciones, 1996, 140 pp.; El sabor del tiempo (Minificciones), Tunja, Colibrí Ediciones, 2000, 58 pp.; Efecto mariposa. Minificciones, Tunja, Colibrí Ediciones, 2004, 75 pp.

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[*] En honor a Javier Perucho.

domingo, 17 de abril de 2011

DECÁLOGO NEUMAN

10 microapuntes sobre el microcuento

Andrés Neuman

La vocación de todo microcuento decente es crecer sin ser visto.

No es lo mismo lo breve que lo corto: lo breve calla a tiempo, lo corto antes de tiempo.

Lo más raro del microcuento no es su extensión minúscula, sino su radical estructura.

Los personajes del microcuento caminan de perfil.

La tentación del chiste es la termita del microcuento.

Todo microcuento empieza entre comillas y termina en puntos suspensivos.

Puntuarlo con bisturí.

Los verbos vuelan, los sustantivos corren, los adjetivos pesan.

El microcuento necesita lectores valientes, es decir, que soporten lo incompleto.

Cuanto más breve parezca, más lento ha de leerse.

Fuente: El País, 1 de octubre, 2007.


[Edición no venal.]



Otras lecturas, otros mandamientos de Andrés Neuman: 
El equilibrista (Aforismos y microensayos), 
El Acantilado, Barcelona, 2005. 
Otras lecturas: Martín Gardella, “Breve entrevista a Andrés Neuman”, en Internacional Microcuentista, http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/2011/04/breve-entrevista-andres-neuman.html

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viernes, 15 de abril de 2011

LOS LIBROS DEL BLOG


Celulosa, internet o tijera

Mucha y buena literatura tiene asiento y sustento en las bitácoras de escritura que el ciberespacio sanciona. Incluso hay quien puede afirmar que la mitad de la literatura del hoy se encuentra en internet, Andrés Neuman así lo pontificó en una entrevista virtual. Creo que hay verdad en sus palabras. También creo que este soporte de la escritura se ha convertido en un vertedero, donde se airea desde la pobre vida del vecino hasta la insensatez de que el libro es una especie en estado de extinción.
La crisis en que encalló el periodismo, permitió que cualquier ciudadano estampara en la red su visión del mundo. Los mundos de papel que el diarismo animaba fue complementada o relevada por los soportes que facilita el mundo libre de internet. Desde entonces, ya probada su eficacia por los profesionales y amateurs de la escritura, el blog y otros soportes multimediales pasaron a formar parte de sus quehaceres y deberes con la palabra escrita. Así, el blog se convirtió en su soporte, vía de transmisión y medio conservacionista. Sin embargo, qué sucede cuando ese ejercicio escritural abandona los soportes virtuales para estamparse en celulosa. ¿Su audiencia se amplía? ¿Sufren cambios los contenidos, por aquello de que el medio es el mensaje? ¿La interacción autor-lector se modifica? Meras preguntas que me hago al calor de las teclas mientras hojeo la edición de El último cuaderno. Textos escritos para el blog, aquel espacio virtual que José Saramago mantuvo hasta pocos días antes de su fallecimiento, que aún sigue vigente en el ciberespacio, http://www.josesaramago.org/?lan=es, auspiciada por la Fundación Saramago.
El libro de Fernando Valls, Los microrrelatos de La Nave de los Locos, comentado aquí en su momento, fue el primer libro del que tuve noticia que se desprendió de la red de redes para imprimirse en las ventajas que ofrece el papel. Y su dimensión fue la primera sorpresa. La amenidad gráfica de la edición fue otra. Recorrer a capricho sus estancias, dialogar con sus huéspedes y la sensación física de su volumen fueron otras más. Obviamente, pertenezco al antiguo régimen de la lectura, por ello prefiero el aire que me conceden los folios para mi solaz, instrucción y crecimiento.
Por su naturaleza, el libro me permite transportarlo, hojearlo, regresar al pasaje memorable o repetir el oscuro; por su parte, la bitácora requiere de un intermediario para que su lector pueda interactuar con él. El libro todavía mantiene sus ventajas sobre cualesquier soporte de lectura virtual. Apunto una sola: la economía del libro, pues su lectura aún es más económica. No me extiendo en los detalles, pero sólo piénsese en la inversión para acceder al libro electrónico, el blog, la página web y sus instrumentos: la pc, el Ipad o cualesquier otro mecanismo de lectura, transporte y difusión electrónica, instrumentos que ofrecen estatus, alternativas del ocio, entretenimiento. El libro tiende un diálogo, la posibilidad de acercarme al mundo, autoconocimiento.
Ahora me concentro en el libro desgajado del blog de Saramago.

[Continuará…]



El último cuaderno. 
Textos escritos para el blog. 
Marzo de 2009-junio de 2010, 
prólogo de Umberto Eco, 
traducción de Pilar del Río, 
México, Alfaguara, 2011, 281 pp.

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viernes, 8 de abril de 2011

MANDAMIENTO DEL ESCRIBIR MINIADO

MINIDECÁLOGO DE LA LEY DEL MINIRRELATO

Raúl Renán

1) Todo es incipit.
2) Omnipersonaje.
3) Esencia de la esencia.
4) Nadanécdota.
5) Tensión contención.
6) Candado verbal.
7) Honduración.
8) Instantaneidad.
9) Amoral.
10) Vida in nucce.

México, marzo, 2002.

[Edición no venal.]

Otras lecturas, otros mandamientos de Raúl Renán: 
Los silencios de Homero, prólogo de Rubén Bonifaz Nuño, México, Aldus-uam, 1998.
Cuadernos en breve, México, Sogem-ipn, 1999.
Gramática fantástica, México, issste, 1999.


Fuente: El cuento jíbaro. Antología del microrrelato mexicano, estudio preliminar, selección, epílogo y cuentalia de Javier Perucho, México, Ficticia-Universidad Veracruzana, 2006, p. 121. 

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