viernes, 18 de febrero de 2011

LIBROS ANTIGUOS Y DE OCASIÓN

Editores, publicistas y escritores

Ya está próxima la feria del Palacio de Minería, que desde hace unas décadas organiza una vendimia librera para ofrecer en trato directo entre editor y lector la venta de libros. Con ella viene aparejada otra fiesta del libro, la Feria del Libro de Ocasión, igualmente añeja, que tiene ocasión a unos cuantos metros del reciento de Minería, en la nave del Casino Metropolitano, Tacuba 15, Centro Histórico. La organiza la Coalición de Libreros con César Sánchez Obregón al timón, quien ofreció a este bloguero un espacio de conversación para charlar con los viandantes que visiten, adquieran u hojeen los libros usados que se ofertan en los informales puestos de venta.




Entonces conversaré con los asistentes sobre la tradición añeja que existe en la cultura mexicana entre los escritores y la edición, entre la publicidad y los literatos. Editores, publicistas, escritores. Campos laborales ejercidos simultáneamente donde se han ganado la vida algunos de nuestros más reputados polígrafos. Piénsese en Salvador Novo, Alí Chumacero o Raúl Renán. Para no hablar de Juan Rulfo, Gabriel García Márquez o Tito Monterroso, pues no faltaría el sustentante que replicaría que no existe un estudio que valide tales relaciones.
Alfonso Reyes fue forjador de colecciones editoriales, por no decir, de instituciones. Tierra Firme y Tezontle fueron creaciones suyas mientras fue director del Fondo de Cultura Económica. Novo acuñó el lema de una pastilla: “Mejor mejora Mejoral.” Fernando del Paso y Víctor Hugo Rascón Banda también transitaron por ese reino de los imperativos, que es la publicidad. De esos menudos asuntos tratará mi charla en fecha todavía por confirmar.
Fueron invitados.
Fecha y hora: 1 de marzo, 19 hrs.

martes, 15 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

PALABRAS DEL NORTE

Nueva época
A partir de esta semana reinicio mis colaboraciones en la revista digital Huellas Mexicanas. El Sitio de los Migrantes Mexicanos en Estados Unidos

http://www.huellasmexicanas.org/revista/palabra-de-norte

En uno de los párrafos centrales afirmo que “Huellas Mexicanas se ha convertido en el acervo de los migrantes, el directorio político de los transterrados, la correa de transmisión del pensamiento adelantado, la voz del éxodo mexicano en Estados Unidos. Cada una de las secciones que integran la revista —fiel heredera de MX Sin Fronteras, su natural continuación; ambas fundadas por Raúl Ross— y cada uno de sus colaboradores pro bono se han dedicado a analizar y documentar el tránsito, tribulaciones y conquistas de los compatriotas en las inmensidades del gran Gabacho. Sus editores han acompasado dichas labores propagando información pertinente que procura utilidad social, la educación de la comunidad, el disenso de los integrantes de la diáspora, animando su voz contestataria y, sobre todo, su organización para el reconocimiento y ejercicio de sus derechos políticos en la suave patria, básicamente los de sufragio y representación, bienes mayores de una democracia, aunque hurtados en comarca de terratenientes. Ahí se encuentra nuestra deuda con Huellas Mexicanas, deuda que se acrecentará cuando sus impulsores promuevan la organización, el ejercicio de los derechos y la representación política de los binacionales en las tierras de la gran promesa.”
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lunes, 17 de enero de 2011

LOS RAROS, A EXAMEN

MORFOLOGÍA LITERARIA
Por una edición casi impecable, los lectores de Los raros. La escritura excluida quedarán complacidos no sólo por el tratamiento de la imagen, la tipografía, los contrastes de la portada a color, la idónea interlínea, sino también por los versátiles acercamientos a una pléyade de escritores considerados en México unánimemente raros, todos ellos con la suerte de haber vivido y padecido el siglo XX. Aparecen radiografiados los escritores verdaderamente raros por obra, temperamento y circunstancia: Pedro F. Miret, Bernardo Couto Castillo, Antonio Cuesta Marín, Carlos Duarte Moreno, Beatriz Ofelia, Rafael Vega Albela, Alfredo R. Placencia, además de sendos acercamientos a Samuel Walter Medina y Armando Ramírez, que nada tienen de esa rareza dariana que anuncia el título.
Los autores de tales acercamientos diseccionan la lírica de poetas, las prosas de novelistas, cronistas y cuentistas, la circunstancia social que los alentó, el temple personal y artístico que los distinguió en busca de la morfología literaria de lo raro en dichos escritores que no pertenecen a las historias literarias al uso, desconocidos en los manuales pero que tienen una cofradía de lectores y epígonos leales que procuran traerlos a la palestra para documentar sus aportes al acervo cultural de una nación postrada por la indolencia de su gobernanza.


El congreso, como el volumen del que se deriva, lo coordinó Ignacio Betancourt hace un par de años en El Colegio de San Luis (2008), instancia editora del libro de marras, donde aparecen mis prolegómenos a una teoría de los escritores raros cuyo punto de partida fue Miret. Dos años después la estafeta la recogió la Universidad Veracruzana, donde fue organizado el segundo congreso sobre esas literaturas forasteras al canon, institución que en su momento expondrá —creo y espero— el respectivo memorial, donde se compilará mi estudio a un auténtico raro del siglo XIX, Santiago Sierra, ese desconocido.
Con tales empresas de rescate, además se divulga un saber literario, la crítica académica cumple sus funciones sociales y la historiografía literaria enmienda sus yerros.

Ignacio Betancourt (coord.), Los raros. La escritura excluida, San Luis Potosí, El Colegio de San Luis, 2010, 151 pp. (Investigaciones)
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