lunes, 25 de febrero de 2013

ESCRITORES SECRETOS


Pedro F. Miret
Algunos lo consideran uno de los grandes maestros de la literatura fantástica mexicana, pero en general no se ha leído y, probablemente, ni siquiera se le ha escuchado mencionar. Pedro F. Miret es el primer autor del que se hablará en Autores secretos, ciclo donde se rescatarán importantes escritores apreciados sólo por un público reducido.
Participan: José de la Colina y Javier Perucho.
Lectura a cargo de Luz Elena Aranda.
Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.
Miércoles 27 de febrero, 19:00 horas. 





Mónica Esquivel pregunta, y yo le respondo:

1.- ¿Por qué cree que Pedro F Miret no sea un autor tan reconocido, aunque por muchos haya sido un gran guionista y el precursor de la literatura fantástica mexicana?
Aún no tengo respuesta a esa interrogante, siendo Miret un autor prolífico y versátil, aparte de que publicó en los sellos editoriales consagratorios de la época —Fondo de Cultura Económica, Grijalbo, Ediciones de la Flor—, tuvo interrelaciones con el mundo cultural, así como una ingente producción literaria plasmada en el ensayo, el periodismo cultural, el guionismo cinematográfico y la ficción narrativa.
2.- ¿Qué es lo que se debe revalorizar del autor Pedro F. Miret?
Su obra narrativa, pues escribió cuentos y novelas; su obra periodística, pues fue columnista cultural de un diario mexicano; su obra cinematográfica, pues no sólo escribió guiones para cine, sino también escenografías e incluso actuó en una película. Sin mencionar su obra arquitectónica.
El universo narrativo creado en su ficción, tan lleno de misterio, oscuridades y penumbras, donde el corte fantástico reina la vida cotidiana de sus personajes. La voz de un raro en las letras mexicanas del siglo XX, es otro de los aspectos que debemos revalorar.

Nota bene: una reseña del encuentro, se localiza en este link:

 Miret en Milenio


jueves, 21 de febrero de 2013

RONDA POR EL MAESTRO

Tesis valadesiana
Gloria Angélica Ramírez Fermín finalmente presentó ayer su examen de maestría, por cuya exposición y defensa su tesis fue aprobada por un jurado conformado por los doctores Jesús Eduardo García Castillo, César Andrés Núñez y este blogueador. Dicha laurea lleva por título “Ronda por el minicuento: Aproximaciones al minicuento en la ficción de Edmundo Valadés”.
Los capítulos que la integran contienen algunos descubrimientos, revelaciones, datos desconocidos de don Edmundo, así como la espiga, documentación y sistematización de sus microrrelatos, disgregados entre revistas, diarios, cuentalia, archivos y demás repositorios. Asimismo, la exigida ponderación de la obra microficcional del patriarca del microrrelato mexicano, además de un perfil biográfico, periodístico y editorial. Excelente llamada de atención para volver a la fuente, del que habrá tragos amargos, entre ellos uno: sus micros suman apenas una veintena; confesiones biográficas, compendios bibliográficos y más.


Gloria Angélica Ramírez Fermín, “Ronda por el minicuento: Aproximaciones al minicuento en la ficción de Edmundo Valadés”, tesis de maestría en Humanidades (Teoría Literaria), México, uam-Iztapalapa, 2013, 163 ff. 

lunes, 18 de febrero de 2013

martes, 12 de febrero de 2013

BIENVENIDA A CASA


PASTRANA
¿¡Qué si soy la mujer más fea del mundo!? ¿Acaso no se han visto por la mañana en el espejo? Pues háganlo seguido, así entenderán por qué me cepillo la barba, la cabellera encrespada y el crecido bigote. Las pilosidades también me crecen en demasía en recodos ignotos, pero eso a ustedes no les importa, ni les hablaré de ello, aunque les aseguro que tengo quien me atienda esas zonas, no sólo el zopenco de mi marido, sino también el domador, el acróbata y el contorsionista, pero ya estoy incumpliendo una palabra empeñada entre las sábanas. Pero ultimadamente, ¿a ustedes qué les importa mi vida entre colchones? ¿Que no me preguntaron?, entonces sigo con lo mío. ¿Se miraron cuando enjugaban su cara en el lavabo? Yo lo hago cada mañana, durante el ocaso y cuando comparezco ante el inclemente insomnio. Nada les pasará cuando se miren. Después de hacerlo ya no querrán salir a las calles blandiendo el cuchillo para guarecerlo en el pecho de su esposa, ni a empuñar la espada para trozar al vecino escandaloso.
Apenas me contemplo frente al espejo entiendo por qué me endilgaron los motes de Mujer Oso, Hembra Lobo, Orangután, y entiendo por qué ladro, aúllo o gruño mientras contemplo mi rostro en esa planicie cenagosa intitulada espejo, ese impuro azogue que titila una belleza de otro tiempo. Esta beldad pertenece a otras comarcas. En cuanto me miro, abandono la daga que me acompaña y plugo al señor que nadie se espante cuando vagabundeo por la calle, o que ninguna señora cuchichee en esa lengua de perros mientras me recorta la cabellera la estilista.
Si se asoma el temor en las pupilas de los peatones, o bisbisean a mi paso, yo los maldigo, ¡Infelices, qué no se han visto ante el espejo! ¡Háganlo, Julia Pastrana se los encomienda! Cuando lo hagan dispondremos de menos huérfanos, pocas viudas y entierros menos. Entonces entenderán que ninguna belleza los acompañaba, que debajo de su piel supura el odio contra sus semejantes. Entonces entenderán que aún no han aplacado ese maldito mal emboscado. La bella soy yo, se los digo a ustedes antes de que partan a sus hogares cuando termine la función. Y antes de que concluya mi acto les pregunto, ¿se miraron en el espejo por la mañana? Ya lo sabremos a la hora del desayuno cuando el voceador pregone los muertos abandonados a la vera del camino.