Participación en video en la XVI Jornada de Microficción, 7 de mayo, 2026, Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Participación en video en la XVI Jornada de Microficción, 7 de mayo, 2026, Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
¿Por qué Serena?
Serena fue concebida en un taller de escritura sobre literatura infantil donde fui el instructor en el segundo semestre de 2024. Para acompañar y animar a los estudiantes del curso, les mostraba los procesos de escritura de este proyecto personal como una forma de alentarlos en cada uno de sus avances narrativos. Así, el primer borrador lo escribí a mano con tinta azul en hojas recicladas; el segundo lo transcribí en un procesador de palabras; el tercero y final lo edité, corregí y diagramé en tamaño media carta y cuyos archivos, luego de convertirlos a PDF, los llevé a una imprenta digital, donde imprimieron 20 ejemplares numerados e ilustrados con imágenes anónimas de mi colección particular, la cual acumula una buena cantidad de imágenes fijas sobre sirenas (naipes, portadas de libros o discos, esculturas, destapadores, muñecas, canciones, poemas, cuentos, etc). De esta versión artesanal a la actual (2025), se han editado e impreso dos versiones —digo que mejoradas—, ambas en tamaño carta e ilustradas por el artista visual francés Guillaume Babin. La primera tuvo un tiraje de 50 ejemplares numerados, impresos en la Ciudad de México, a una tinta sus interiores, a color la portada; la segunda, con el mismo tiraje, pero los ejemplares fueron impresos en Kansas (EE UU), ciudad de residencia del ilustrador. La portada igualmente la realizó Babin a cuatro tintas.
Brevedad
Para la escritura de Serena recurrí al formato conciso de dos estructuras literarias de la brevedad. Primera, me valí de una canción, “Naufragio”, que se acopla a las estrofas, ritmo y cadencia de una petenera —un género musical de origen popular arraigado en la Huasteca hidalguense— cuya lírica relata la historia de una sirena encallada en tierra firme. Segunda, en su composición narrativa recurrí también a una veintena de episodios numerados de extensión limitada en sus párrafos para plasmar la historia de la sirena niña, llamada justamente Serena, en su recorrido y descubrimiento del mundo marino de la mano de su madre, de nombre homónimo, junto con sus amigos del mar. Serena y su madre procuran cuidar este mundo marino de las miserias del mundo contemporáneo: la basura, la contaminación de los cuerpos de agua y la deforestación.
Narrativa para infantes
La historia de Serena, por su vocabulario, oraciones cortas, párrafos concisos, número reducido de personajes, localización de la trama en las costas y cuidado ambiental, fue pensada, armada, diseñada y concluida para un público infantil de niños y niñas lectores de seis años en adelante.
Tanto su vocabulario como su sintaxis fueron considerados para los rangos de edad mencionados. En caso de que los lectores infantes no conociesen el significado de alguna palabra, se recomienda la participación activa de los padres, madres o tutores para su definición o explicación. La lectura en voz alta por parte de un adulto como acción de acompañamiento también se recomienda.
El libro impreso, ilustrado con dibujos en blanco y negro, se presta para que sus lectores puedan colorearlo según requiera cada episodio o su comprensión lectora.
Finalmente, el libro de Serena está dedicado a Nubia Díaz Cruz, hija querida.
Monsreal es poeta, cuentista, teatrero y puntillista. Recién galardonado con el premio más importante que concede el gobierno mexicano a un artista: el Premio Nacional de Artes y Literatura en su emisión del 2025. Autor de una cincuentena de libros, ¿o más?, maestro de generaciones de literatos, gran conversador, tallerista ilustre, único sobreviviente de la mesa de redacción que impulsó mes a mes El Cuento. Revista de Imaginación. Con seguridad, el único narrador mexicano a quien la novela le ha rehuido.
Maestro, enhorabuena.
“Escritoras mexicanas: policiacas, negras y criminales, un recuento bibliográfico (1953-2023)”, en Revista de Literaturas Modernas, dossier “Literatura policial y la escritura de mujeres”, vol. 54, núm. 1, enero-junio, 2024, pp. 181-209. ISSN (impreso): 0556-6134. ISSN (en línea): 2683-8389.
Sitio de consulta y descarga:
https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/literaturasmodernas/issue/view/509
Yuritzi J. Santiago Méndez
Cuando era niña, mi mamá solía contarme cuentos sobre sirenas que vivían muy felices en el fondo del mar junto a los delfines, tortugas e incluso ballenas. Era pequeña, no tenía más de diez años, así que las sirenas se convirtieron en mi obsesión durante un rato. Diciembre arribó y con él la oportunidad de viajar a Acapulco. Mis papás conocían mi adoración por el mar, así que decidieron celebrar mi cumpleaños número siete en la playa. Recuerdo que hicimos bastantes compras, pero la única cosa que yo quería llevar a esas vacaciones era una sirena morada de juguete que mi mamá me había comprado en el mercado que se ponía a tres cuadras de mi casa. Mi sirena morada era la única cosa que yo creía importante llevar a ese viaje.
Recuerdo que fue un viaje en autobús que nos llevó cinco horas completar, pero estábamos demasiado emocionados para darnos cuenta de que estuvimos tantas horas sentados, pues nuestro plan número uno al llegar ahí era ver el amanecer en la playa. Luego de que nos registráramos en el hotel, mis papás y yo corrimos hacia el mar y logramos disfrutar de un espectáculo inolvidable. Los colores más cálidos inundaron el cielo y el mar se veía más hermoso que nunca. Tal vez era mi primera vez viendo el mar, pero cuando mis ojos lo observaron, sentí un montón de emociones alegres y positivas que me llenaron el corazón. Al fin estaba frente al mar y los dibujos de él en mis libros de cuentos no se comparaban en nada al real. El mar brillaba como si sobre él hubiera diamantes invisibles y las olas bailaban tranquilamente soltando una brisa fresca que chocaba contra nuestras mejillas. A mi mamá siempre le dio miedo el agua del mar y aquella vez no fue la excepción, sin embargo, estaba igual de satisfecha y fascinada por la belleza única de aquella vista que disfrutábamos que incluso se acercó más allá de la orilla.
Mis papás me tomaron de la mano fuertemente y cuando las olas me mojaron, no pude evitar gritar de la emoción por lo fría que estaba el agua. Mi sirena estaba conmigo en aquel momento, así que su cabello lila estaba empapado y a su cola morada se le había metido un poco de agua. Después de eso yo la enterré en la arena e incluso le construí un castillo. Tenía siete años, era mi cumpleaños y a mi parecer mi sirena morada estaba igual de feliz que yo por estar en el mar por primera vez.
1. Elige un personaje que deambule por la acera (mendigo, zapatero, dependienta…). A los héroes de bronce ya les urdieron su epopeya. Ahora la gente sin historia espera contar la suya. La nuestra; la tuya.
2. Nómbralo —la identidad del personaje determinará su andar.
3. Hazlo andar por su mundo: la calle, la zapatería, el mercado…
4. Actívalo —la acción, el movimiento, es imprescindible en el despliegue de su historia.
5. Puedes describirlo con un rasgo físico o sicológico. Si no lo haces, sus acciones y pensamientos lo describirán.
6. Enfréntalo a un conflicto —no a cualquier dilema: al que lo define como héroe de esa historia, su historia.
7. Confrontándolo así, quizá se redima por el dilema, o muestre su lado más humanamente salvaje.
8. Elegidos los elementos y puestos en práctica sobre una hoja en blanco, o en el procesador, revisa de cada vocablo su propiedad ortográfica, los signos de puntuación, la palabra necesaria y justa. Poda las sobrantes.
9. Revisados estos elementos, pasa a la historia, que no debe contener huecos, ni ambigüedades, tampoco anécdotas secundarias, personajes innecesarios o tramas en germen, a los que debes podar sin piedad. Toda historia narrativa es una esfera, perfecta en su circunferencia y redondez.
10. Cuida su final. Aquí se redime tu héroe, o se consagra al lado oscuro del alma humana. Procura hacer el bien o asesina.
11. Titula tu relato. El título sinópticamente contiene la historia, además de reflejar rasgos del estilo. Por ellos —título, historia, estilo— se concreta la visión de la humanidad y el mundo del escritor; en otras palabras, la ideología del autor.
12. Revisado y corregido, léelo en voz alta, de esta acción saldrán enmiendas. Adáptalas y adóptalas a la naturaleza de tu estilo e historia.
13. Guarda tu historia por un tiempo, aléjate de ella (un día, una semana, un mes…, sólo tú sabrás cuánto), después vuélvela a leer y corregir. El tiempo acontecido filtrará sus imperfecciones.
14. Transcurrido el tiempo, es momento de enviarla al editor, o de fundirla en el libro cuentístico que preparas, ya de minificciones o de cuentos.
15. Publicar tu cuento en una revista, ganar un premio o integrarlo a un libro, es el mayor estímulo y reconocimiento para un escritor de historias breves, canónicas o novelares.
16. Finalmente, escribe día a día. Elige el momento, el espacio y las horas que le dedicas a tu escritura. Tal vez una hora, tres o nueve en tu empeño narrativo basten por la mañana, durante la puesta del sol o por la noche ingrávida. Sólo tú sabrás elegir el tiempo que te ofrezca mayores estímulos para entretejer tu ficción. La duración blandiendo el lápiz concede oficio, disciplina y dominio de la técnica cuentística. La mesa del comedor, la cama o la cafetería, incluso la sombra benévola de un jardín, son escenarios idóneos para poner en práctica la escritura. Adopta el lugar que te reconforte y anime a contar, repetir, plasmar la fabulación de la gente con historias.
Adelante, el lápiz y la hoja te aguardan.
Cuarta de forros
Cuando despliego Tiro de gracias. Ficciones breves me hallo con los temas que pulsan la escritura narrativa de Marco Antonio Campos: las figuras del poeta logrado o frustrado, la pintura de los maestros renacentistas, la infancia, la música, la memorabilia familiar. Sustratos que se prolongan de su libro anterior, El señor Mozart y un tren de brevedades (2004; 2018), igualmente integrado por ficciones breves donde las palabras se rigen por una economía léxica del equilibrio; es decir, por la palabra justa y exacta que ilumina el hecho que vislumbra. Asimismo el humor y la ironía campean por estas ficciones que se quieren sucintas, aunque colindan con otras narrativas apegadas al cuento canónico. Sus personajes infantiles viven en su inocencia, las colegialas despiertan placeres confesables, las mujeres las presenta en las ondulaciones de su madurez, inteligentes y bellas, plenas de maldad algunas. En el centenar de folios que da consistencia a este volumen también la protesta social importa, así como la violencia que hampones y otros canallas imponen a una sociedad adormecida. Tiro de gracia. Ficciones breves es un compendio de retratos humanos, mayoritariamente mexicanos, aunque latinoamericanos o europeos no escapan del escalpelo de este poeta que lo mismo traduce, promueve la acción cultural, ejerce el periodismo o se inmiscuye con sus ensayos en los vericuetos culturales del siglo XIX mexicano. Dichos oficios le han otorgado el dominio de la palabra, la técnica, el estilo, el tono y, sobre todo, la posibilidad de conceder a sus lectores la epifanía que los consuele ante la barbarie de nuestro tiempo.
Javier Perucho
Marco Antonio Campos, Tiro de gracia. Ficciones breves, Granada, Valparaíso Ediciones, 2024, 103 pp.
Desde este link, pueden descargar la antología de manera gratuita y completa:
https://quarksedicionesdigitales.wordpress.com/libros-publicados/
Inscripción previa, completando los datos desde el siguiente enlace: