sábado, 2 de julio de 2016

CORREOS ELECTRÓNICOS

Hola Javier,

En estas tardes lluviosas, magníficas para la lectura, acompañado de una buena taza de café he tenido la oportunidad de disfrutar Anatomía de una ilusión (título sublime que se alza sobre una preciosa imagen de portada). Al adentrarme en las páginas de nostalgia me quedé varado en algunas microhistorias; por ejemplo: “Cristina por la mañana” (y su secuencia narrativa), “Enjambre de historias”, “Segunda muerte”, “Tania”, “Escoba de nubes”, “Alimento de los sueños”, “Arqueología de la vida cotidiana”, entre un largo etcétera y que por cierto pienso (desde mi superfluo punto de vista) que “Mandatos” debería haber llevado el título que le da nombre al libro.
Además considero que el ritmo de composición de la Anatomía me condujo por los causes de una novela, puesto que era como si en la estructura de la obra se ocultara el cuerpo de una narración que debía haberse extendido.
Caro Javier,
Gracias por mostrarme Anatomía de una ilusión, he gozado del libro como no tienes idea. Ya es una obra que forma parte de mi colección más preciada.
Abrazo y felicidades por haber materializado una prodigiosa ilusión. 
Aldo Flores, correo electrónico, 1, julio, 2016.

Querido Javier. Terminé anoche de leer tu libro. Además de resultar sonoramente un placer tiene la admirable virtud (muy poco frecuente en obras de estructura fragmentaria y de naturaleza a veces evocativa) de enganchar sostenidamente al lector hasta el final. Es un libro recordable, sus excelencias formales no son para nada  inocentes de la potencia casi pugilística con que ese duro mundo de intensas pasiones y dolorosas precariedades se proyecta en la mente de quien  lee. Creo (y deseo) que el éxito le haga justicia. Me has hecho pasar muy buenos momentos de lectura. En fin, gracias por tu libro y por lo que disfruté leyéndolo. 
Raúl Brasca, correo electrónico, 9, agosto, 2016.


Querido Javier:
Acabé hace días la lectura de tu Anatomía de una ilusión, pero sólo hasta hoy puedo escribirte. Disfruté mucho su lectura, me divertí y aprendí. Nuestro amigo Antonio Soria, creo, hizo una magnífica reseña del libro. Pero yo creo que detrás de esos microtextos escondes material para lo que podría ser un buen par de novelas.
Te abrazo con afecto,
Leandro Arellano, correo electrónico, 3, agosto, 2016.

Javier: Después de algunos desencuentros y peripecias, llegó a mis manos tu libro, que leeré con fruición. Por ahora, solo he admirado la tapa, muy creativa por cierto, y la calidad impecable de la edición. En cuanto lo disfrute, te comentaré mi lectura.
Muchísimas gracias, y un abrazo desde una Rosario que de a poco se va vistiendo de primavera.

Graciela Tomassini, correo electrónico, 18, agosto, 2016.